Alianzas para lograr objetivos: el ODS 17 revitaliza viejos paradigmas

Adam Smith, en el siglo XVIII teorizó sobre la división del trabajo como un mecanismo para aumentar la eficiencia y generar riqueza. En 2015, cuando la Organización de Naciones Unidas lanza los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluye las alianzas como un mecanismo sin el cual, lograr los otros 16 objetivos, será prácticamente imposible.

Estas alianzas incluyen a los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Más de 200 años de teoría económica demuestran que dividir funciones y permitir que cada uno haga aquello en lo que es más competitivo, genera ganancias para todos los actores. En el marco de los ODS se espera que el gobierno aporte la visión de largo plazo y priorice los objetivos de desarrollo en función de las necesidades de la población, sin dejar a nadie atrás. No se trata de servir a las mayorías, sino de servir a todos, en la medida necesaria para lograr la paz social.

Del sector privado se espera que aporte a las alianzas su creatividad y su agilidad para la toma de decisiones; algo que en los gobiernos puede ser hasta ilegal, ya que los funcionarios públicos están llamados a no extralimitarse en sus funciones.

¿Y de la sociedad civil qué se espera? Se entiende como sociedad civil aquellas organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, las cuales, en términos generales, tienen la misión de atender asuntos ambientales y sociales que son considerados como urgentes por la población y que han quedado rezagados de la agenda pública por no atender a las mayorías. Son estas organizaciones las que tienen el “expertise” para atender causas como la inclusión de personas con discapacidad, jóvenes y mujeres en el mercado laboral (en condiciones no discriminatorias). Así mismo, son un ejemplo de efectividad en temas ambientales, que si bien tienen ministerios y leyes propias, no cuentan con la supervisión necesaria para su cumplimiento ni con el alcance necesario para garantizar la sostenibilidad de la especie humana.

Más allá de una palabra bonita

Alianza es una palabra que suena muy bien, especialmente para aquellos que comprenden que reduce costos e incrementa ganancias tangibles e intangibles para los participantes y para la sociedad en general, sin embargo, cuando llega el momento de llevarlas a la práctica, el tema se puede transformar en el monstruo de las mil cabezas.

El primer error que se comete es el de pensar que una alianza es siempre una solución mejor que trabar solos. En realidad, muchas veces es acertado el dicho: “más vale sólo que mal acompañado”, pues las claves para el éxito de este tipo de asociaciones son, entre otras: identificar socios comprometidos con los mismos intereses y con capacidad de ejecución; algo que es más fácil decir que hacer.

Para zanjar las dificultades que implica el trabajo en alianzas, especialmente de aquellas denominadas Alianzas público privadas para el desarrollo (APPD), se han desarrollado metodologías que implican una serie de procedimientos específicos sin los cuales la alianza tiende a fracasar; por ejemplo, la redacción de acuerdos o contratos entre las partes. Lo curioso es que todavía encontramos personas hablando de alianzas como si esto fuera simplemente un acuerdo de amigos, que puede cerrarse con un apretón de manos y una foto en el periódico.

Quienes participaron en el taller de alianzas público privadas para el desarrollo impulsado por la red centroamericana Integrarse, la Agencia Española de Cooperación Internacional, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y Sumarse, en 2016, se capacitaron para implementar una metodología equiparable con la de Project Management y, de hecho, altamente compatible con esta. Y es que una alianza debe generar un proyecto propiamente dicho, con metas, tareas e indicadores, de lo contrario, corre el riesgo de quedarse solo en una declaración de buenas intenciones.

Para aquellos que no pudieron participar en este taller, pero desean comenzar a empaparse del tema, recomendamos el documento “Protocolo Aecid para la gestión de alianzas público privadas para el desarrollo (APPD)”, disponible en formato PDF en internet.

Del mismo modo, recomendamos el documento Guía de facilitación para identificar y gestionar alianzas público privadas para el desarrollo (APPD), también disponible de forma gratuita en internet. Este, fue producido por la firma española Ongawa, Ingeniería para el Desarrollo Humano, que estuvo a cargo diseñar e impartir el taller de 2016 antes mencionado.

Con estos documentos los interesados pueden contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Panamá y, de este modo, sumarse a un movimiento de profesionales convencidos de que la agenda 2030 no es utópica y que en el mundo existen los recursos necesarios para alcanzar los ODS. Ya lo dijo el Foro Económico Mundial en su World Economic Situation and Prospects 2016: “Aunque la cantidad de financiamiento necesario para alcanzar los ODS es vasto, los ahorros públicos y privados globales serían suficientes”.

 

Por Zoraida Chong, Directora de Desarrollo Empresarial de Sumarse

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