El Secretario General de las Naciones Unidas lanza un plan para abordar impactos socioeconómicos potencialmente devastadores de COVID-19

La nueva enfermedad por coronavirus (COVID-19) está atacando a las sociedades en su núcleo, reclamando vidas y medios de vida de las personas. Los posibles efectos a más largo plazo en la economía global y en la de los países individuales, son terribles.

En un nuevo informe, Responsabilidad compartida, solidaridad global: respondiendo a los impactos socioeconómicos de COVID-19”, el Secretario General de las Naciones Unidas hace un llamamiento a todos para que actúen juntos para abordar este impacto y reducirlo en la gente.

El informe describe la velocidad y la escala del brote, la gravedad de los casos y la situación social y el trastorno económico del COVID-19, que hasta ahora se ha cobrado la vida de 33 257 personas, con 697 244 casos confirmados en 204 países, áreas y territorios (1).

“El COVID-19 es la prueba más grande que hemos enfrentado juntos desde la formación de las Naciones Unidas”, dijo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas. “Esta crisis humana exige una coordinación, decisión, acción política inclusiva e innovadora de las principales economías del mundo, y el máximo apoyo financiero y técnico para las personas y los países más pobres y vulnerables”.

El informe llega después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya anunciado que el mundo ha entrado en una recesión tan mala o peor que en 2009. El informe pide una respuesta multilateral a gran escala, coordinada e integral que equivalga a por lo menos el 10 por ciento del PIB mundial.

El Sistema de las Naciones Unidas y su red global de oficinas regionales, subregionales y de país que trabajan por la paz, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la acción humanitaria apoyarán a todos los gobiernos y socios a través de la respuesta y la recuperación.

Con ese fin, el Secretario General ha establecido un Fondo de Respuesta y Recuperación para el COVID-19 con el objetivo de apoyar los esfuerzos en países de bajos y medianos ingresos. Su enfoque respalda a la ONU reformada con una respuesta coordinada multi-agencial y multisectorial para acciones nacionales y locales prioritarias para abordar el impacto socioeconómico de la crisis COVID-19.  Contará con el liderazgo en el país de los Coordinadores Residentes y los Equipos de País de la ONU para apoyar y habilitar rápidamente a los gobiernos en esta crisis y la recuperación.

Ante la presentación del informe, el Coordinador Residente a.i. de la ONU, César Núñez, reconoció el liderazgo de Panamá en la atención a la crisis trabajando con distintos sectores para atender a las demandas sociales. Expresó que es importante que todos los esfuerzos por atender la emergencia por COVID-19 tengan un enfoque de atención integral para minimizar los efectos negativos de la emergencia en la población. De igual manera agregó que, en Panamá, el Sistema de las Naciones Unidas, a través de las diversas agencias, fondos y programas, reafirma su compromiso de seguir trabajando coordinadamente junto a las autoridades nacionales para atender los nuevos retos que surjan producto de la emergencia del COVID-19, especialmente, porque las políticas públicas que favorezcan la Agenda 2030 son ahora más necesarias que nunca para garantizar que no dejamos a nadie atrás.”

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