Juego ECOPOLIS llega a Panamá: una entrevista con su creador Andrés Tarté

¿Cómo ha sido emprender en algo como el Diseño de Juegos?

Jamás pensé que iba a estar dedicándome a algo así, aunque sí recuerdo vagamente que mis primeras respuestas al “¿qué quieres ser cuando seas grande?” eran “inventor” (y futbolista). Mi actitud hacia el emprendimiento siempre ha implicado que tiene que nacer de forma natural, desde algo que ya te interesa y te motiva bastante. Eso fue lo que ocurrió con ECOPOLIS. La idea original fue “diseñar juegos sobre desarrollo sostenible”, y con el tiempo me fui dando cuenta de que la forma en la que yo quería llevar esa idea a la realidad era a través de un emprendimiento social (Sector 4).

Sobre tu juego ECOPOLIS, ¿en qué consiste y cómo surgió la idea?

ECOPOLIS es un juego de mesa centrado en la toma de decisiones. Los jugadores asumen el rol de gobernante de su país en una carrera hacia el desarrollo sostenible. Para avanzar hacia la meta –un área en el tablero de juego con alto Desarrollo Humano y bajo Consumo de Recursos Naturales– deben invertir su ingreso nacional en diferentes políticas públicas (hay políticas de todo tipo: educación, salud, industria, agricultura, energía, cultura, infraestructura, comercio, etc.). Cada una de estas políticas tendrá efectos únicos sobre sus niveles de Desarrollo y Consumo, con el potencial de acercarlos o alejarlos de la meta. En el camino también enfrentan eventos inesperados, negocian y cooperan con sus oponentes, impulsan nuevas investigaciones, y más.

La idea de crear un juego sobre desarrollo sostenible vino de mi padre, Rodrigo Tarté. Él fue un prominente científico panameño y defensor del desarrollo sostenible. Y por supuesto, estaba muy preocupado, no solo por la forma en que los patrones de desarrollo humano están agotando los recursos naturales del planeta, sino por la indiferencia del público ante esta situación. Para él, los juegos podrían ser la clave para educar y crear consciencia –a través de actividades grupales divertidas, no de sermones–, y eso resonó fuertemente conmigo.

Pasaron algunos años y, un buen día, se me ocurrió una mecánica de juego que encajaba perfectamente con lo que buscábamos: promover una visión del desarrollo basada en una relación más consciente entre el ser humano y los recursos naturales que le sostienen. Lo que siguió fue afinar detalles y muchísimo ensayo/error, pero hoy finalmente tenemos un juego que es pasatiempo divertido, herramienta académica, generador de debates y dinamizador de grupos de trabajo, al mismo tiempo.

¿Qué representa tener el juego ya en Panamá?

Es la culminación de muchos años de trabajo y definitivamente motivo de mucha satisfacción. Hasta este momento, la experiencia ECOPOLIS había estado limitada a los participantes de nuestros eventos y talleres. Pero ahora el juego está disponible para que te lo lleves a casa.

El tener ECOPOLIS ya publicado también significa más libertad y paz mental para trabajar en nuestros próximos juegos. Esperamos lanzar el primero de ellos, un juego de cartas centrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, antes de que termine el 2020.

¿Cómo ves el potencial del aprendizaje basado en juegos de cara al futuro?

Por un lado, las herramientas educativas de hoy suelen ser unidireccionales y pasivas, y eso siempre será un reto para captar el interés de su público objetivo. Por el otro, la efectividad de los juegos serios en el aprendizaje está comprobada más allá de dudas, y su oferta se encuentra en pleno crecimiento en todo el mundo. Así que pienso que es solo cuestión de tiempo para que el Aprendizaje Basado en Juegos se consolide como uno de los pilares centrales de la educación en todos los niveles. Aprender haciendo siempre es lo mejor. Si no se puede, aprender jugando.

En el caso de ECOPOLIS, el potencial educativo radica en que su enfoque está basado en indicadores muy aceptados, como el Índice de Desarrollo Humano y la Huella Ecológica, y en que los efectos de las jugadas son producto de un análisis estadístico global que realizamos y que representa una innovación en sí.[1] Gracias a esto, la progresión Desarrollo/Consumo de los jugadores durante una partida se asemeja mucho a la de los países en la realidad. Para ganar, se ven obligados a tomar decisiones bajo escenarios muy similares a los que enfrentamos en la actualidad. En última instancia, los jugadores terminan visualizando mejor las conexiones –no siempre obvias– entre diferentes políticas de desarrollo y el bienestar humano, el consumo de recursos naturales y el cambio climático, al tiempo que se divierten y sostienen discusiones significativas al respecto.

¿Qué nos puedes decir sobre la alianza que mantienes con Sumarse?

Sumarse nos echó el ojo desde muy temprano y poco a poco nos fue empujando para a pulir nuestra oferta. Eventualmente entramos en una alianza estratégica y de ahí nuestra audiencia se amplió enormemente. Por mucho tiempo nuestros eventos habían estado enfocados únicamente en escuelas, universidades, ONGs y agencias gubernamentales, pero con SumaRSE hemos podido llegar también al sector privado. Y es que que SumaRSE está en esa posición única para conectar (a) empresas que buscan hacer más con (b) iniciativas valiosas en busca de apoyo, y eso es algo muy notable.

Como resultado, hemos tenido algunas de las experiencias más enriquecedoras y divertidas de nuestra trayectoria con ECOPOLIS, sobre todo cuando participan colaboradores de todos los niveles de la empresa. Ver a altos ejecutivos jugando en el mismo equipo con personal de limpieza o de mantenimiento, codo con codo debatiendo qué carta jugar para sacar a su país de la insostenibilidad, es sumamente gratificante.

[1] Este análisis filtró más de 700 indicadores de desempeño para casi 170 países a lo largo de 6 décadas, y está incluido en formato digital como material de apoyo al juego.

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