Principios éticos en época navideña

Por: Lisbeth Horatius, Consultora Senior de Sistemas de Gestión y procesos 

La Navidad, momento de conectarse con familiares, amistades y conocidos para compartir. Es común la entrega de regalos y detalles corporativos. Surge el entusiasmo de obsequiar presentes a clientes, proveedores o colaboradores con el fin de fortalecer la empatía y la comunicación con los grupos de interés. Esta muestra de cariño, un agradable gesto, que indica apoyo, agradecimiento y colaboración puede en algunas situaciones malinterpretarse y ser objeto de cuestionamientos éticos.

Nos conlleva a pensar que cualquier organización debería reflexionar sobre los adecuados mecanismos, al momento de obsequiar o recibir regalos navideños, sin perder el espíritu de convivir con sus partes interesadas evitando cruzar esta delgada línea entre lo ético y no aceptable:

  • ¿Cuál debería ser el comportamiento de las organizaciones respecto a regalos procedentes de terceros?
  • ¿Es conveniente que un directivo u alto mando acepte un regalo de una empresa con la cual mantiene relaciones comerciales?
  • ¿Dónde termina la cortesía y empiezan las prácticas de corrupción y soborno?
  • ¿Por aceptar un regalo, estoy perdiendo independencia y condicionando mis tomas de decisiones?

Algunas empresas incluyen dentro de su código de ética la política de no aceptación ni ofrecimiento de regalos, otras los aceptan tomando en cuenta ciertos valores monetarios y los mismos son registrados por el departamento de auditoría o cumplimiento para llevar un control de su valor y asegurarse de cumplir con los parámetros establecidos con respecto a la política de recepción y envío de regalos.

Algunos consejos, desde la gobernanza de la empresa, sobre todo en esta época navideña con el fin de no caer en actos de soborno:

  • La política de manejo de regalos debería tomar en cuenta una lista de verificación para que los colaboradores al recibir ciertos regalos pueden evaluar si se mantienen dentro de los lineamientos éticos permitidos (el valor real o estimado del regalo recibido, en qué momento se ofrece el regalo: si antes o después de un proceso de toma de decisiones, implica algún retorno de favor y lo más importante cómo se vería si es de conocimiento público).
  • Los obsequios que van en contra de los principios éticos de la empresa deben rechazarse con una breve explicación de la política de regalo indicando la razón de la no aceptación.
  • Las empresas deben tener mecanismos de consulta en caso de dudas acerca de la aceptación de un regalo.
  • También es práctico establecer herramientas que permitan que los regalos recibidos en esta época sean destinados a actividades de programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) o a las fiestas de Navidad mediante sorteos a los mismos colaboradores quitando sentido de pertenencia, asegurando la independencia y transparencia.
  • Es necesario evitar por parte de terceros, la aceptación de efectivo o cupones equivalentes, descuentos personales a actividades que pudieran dar la impresión de prácticas de fraude o corrupción.
  • Revisar los lineamientos de conducta interna para documentar la posición de la organización con respecto al tema y asegurar la comunicación de forma clara a los colaboradores en toda la estructura organizacional.
  • Evaluar otras metodologías para demostrar a nuestros grupos de interés el afecto y apoyo en estas épocas de fiestas a través de notas y mensajes alentadoras.

Los colaboradores, como individuos, también tienen la responsabilidad de influir en este cambio cultural al respetar y cumplir las políticas establecidas para no caer en prácticas sospechosas que afecten no solamente a la empresa sino a su persona y a sus seres queridos. Tenemos que ser conscientes que, si ponemos en práctica nuestros valores éticos, estamos influyendo ante otros grupos de interés y en la sociedad en general, en hacer lo correcto y compartir en esta bella época.

No perdamos de vista que la Navidad es una época de unión y amor. Existen diferentes formas de demostrar nuestra solidaridad y afecto, cuidando la gestión ética empresarial y estableciendo parámetros claros desde la Gobernanza de la organización sobre las fiestas a organizar, la convivencia a realizar con los colaboradores, el intercambio, la entrega y la recepción de regalos. Esta práctica debe ser de conocimiento de todos los grupos de interés dentro de la cadena de valor. Es necesario aplicar los reglamentos necesarios para asegurar el cumplimiento de los lineamientos determinados con el fin de evitar cualquier riesgo de corrupción que podría afectar el actuar de los colaboradores al igual que la reputación de la organización.

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