Una gestión adecuada de residuos es la principal solución para mitigar la contaminación ambiental

Las bolsas de plástico tardan más de 500 años en descomponerse. Se estima que cada persona gasta una media de unas 230 bolsas de plástico al año, lo que representa más de 500 billones de bolsas de plástico en el mundo. Al no ser reciclables, las bolsas quedan en el planeta causando efectos dañinos a todos los seres vivos y al planeta en general.

Cada 3 de julio se celebra el Día Internacional libre de bolsas de plástico, con el objetivo se generar conciencia sobre la importancia de erradicar las bolsas de plástico de un solo uso y fomentar su consumo responsable.

En 2018, con la promulgación de la Ley 1 de 2018, Panamá se convirtió en el primer país de Centroamérica que prohíbe por ley, el uso de bolsas de polietileno en los supermercados, autoservicios, almacenes o comercios en general para transporte de productos o mercaderías.

Abordamos este tema con la Ingeniera Stephany Siu, Gerente de Operaciones de Plásticos Generales, S.A., como nuestra pluma invitada.

El país tiene el deseo de promover practicas sostenibles y desarrollar políticas y regulaciones ambientalmente responsables, más nos hemos logrado concretar que la sociedad y el gobierno entiendan que la solución al problema de la contaminación ambiental no es solamente el plástico sino un sinnúmero de materiales. La solución principal a nuestro problema actual es la gestión adecuada de residuos. La proliferación en el tipo de leyes que prohíben materiales o productos como la Ley 1 de 2018, que prohíbe el uso de bolsas plásticas han abarcado auge popular entre los ambientalistas, los medios de comunicación y las redes sociales, pero su contribución al problema tiene un límite. La realidad es que la concientización a la población como herramienta para eliminar o reducir la contaminación contribuye muy poco, hay que hacer más.

Panamá como país debe buscar soluciones que apliquen a su cultura y a su tamaño y no copiarse de modelos de países que ya han avanzado mucho más en los temas de recolección y economía circular, en la cuales los productos sustitos realmente forman parte de una economía circular. Hoy en día, por ejemplo, muchos de los plásticos desechables utilizados en Europa forman parte de una cadena que cierra ciclo al terminar de convertir estos plásticos de un solo uso en abono para uso agrícola. En Panamá tratamos de promover una economía circular, pero en realidad estamos prohibiendo un material por el reemplazo de otro, como es el ejemplo con la prohibición de las bolsas de polietileno por el uso de bolsas biodegradables. Lamentablemente no cerramos ciclo al problema si no contamos con plantas de compostaje aptas para verdaderamente descomponer las bolsas biodegradables. Es importante apoyar modelos de gestión de desechos como el de Singapur en el cual convierte toda su basura, aquella que no es segregada y reciclada a energía. Muchos países hoy en día, están promoviendo en el área del plástico, el reciclaje químico a nivel industrial para transformarlo nuevamente en materia prima virgen o en combustible como reemplazo de diésel o gasolina.

Por otro lado, no debemos perder visión al momento de crear una ley, es importante analizar la cadena productiva y la parte económica de todo reemplazo de material o producto. El plástico en general es visualmente muy contaminante, más sin embargo hay muchos otros productos que incluso son mas contaminantes en su etapa inicial antes de biodegradarse, tales como el celofán. Quizás al final estamos haciendo mas daño que beneficio. El celofán, por ejemplo, es un plástico biodegradable compuesto de celulosa, la cual usa mucha agua y químicos en su proceso de fabricación. Muchas plantas o fabricas de celofán fueron cerradas por ser altamente contaminantes, sin embargo, actualmente se esta popularizando nuevamente por ser un plástico biodegradable.

Algunos logros o avances en Panamá es el hecho que han abierto recientemente más negocios de recolección, organizaciones verdes y también existe una nueva ley de incentivos para reciclaje, la cual lamentablemente excluye a todos los productos plásticos. Por otro lado, el sector industrial ha empezado a aceptar el uso de plásticos posconsumo dentro de sus empaques que no son para uso alimenticio. Esto promueve el uso de material reciclado en los empaques aportando a la reducción de uso de materiales vírgenes, menor consumo de energía y el reciclaje dentro de los procesos productivos. Muchas empresas también han comenzado a segregar y hacer alianzas estratégicas con las empresas o los grupos recicladores.

El mayor desafío es sin duda la segregación a nivel nacional y el apoyo del gobierno para que esto se logre. Hace falta incentivar a las plantas de reciclaje y compostaje asociadas con la industria del plástico para que reciclen y produzcan productos con material reciclado o utilicen estos materiales en compostaje. El alto costo de la luz y las constantes interrupciones de flujo eléctrico también es un reto u obstáculo para el sector industrial.

En Plásticos Generales, S.A. (PGSA) hemos utilizado material reciclado desde prácticamente nuestros inicios en 1984, para fabricar bolsas populares, bolsas de basura y rollos de construcción. En los últimos 2 a 3 años comenzamos a invertir en nueva tecnología que permite utilizar material reciclado post industrial y posconsumo para aplicaciones industriales como empaques secundarios que no estén en contacto directo con alimentos. Invertimos en una maquina recicladora con capacidad para reciclar 100 toneladas mensuales que nos ha permitido desarrollar avances en empaques reciclados. Hemos desarrollado películas termoencogibles con un 30-40% de material reciclado sin afectar las propiedades mecánicas ni el desempeño del material (cuantos paquetes por minuto puede hacer el cliente en sus máquinas empacadoras). Fabricamos bolsas de basura con un 80% de material reciclado y a un futuro podemos llegar a usar fuentes de material 100% reciclado que haya pasado por un proceso químico.

Nosotros nos enfocamos en las 3R: reducir, reciclar y reutilizar en todos nuestros procesos productivos. A parte de reciclar todo material de desperdicio de nuestra línea de producción, también reciclamos el solvente utilizado en el proceso de imprenta. Este solvente reciclado se utiliza para limpiar la maquina impresora entre pedidos y así evitar utilizar solvente virgen para esta función. Reciclamos aproximadamente 90 litros diarios de solvente y el mismo solvente “sucio” se puede reciclar unas 10 veces. Invertimos en energía limpia y 100% renovable para abastecer nuestros procesos con la instalación de 1,536 paneles solares.

Es importante comprender el beneficio del uso de empaques reciclados en comparación con los biodegradables. En realidad, desde el punto de vista industrial los empaques biodegradables son vistos como de un solo uso, dada la falta de una segregación adecuada los pocos empaques o productos compostables son usados como un solo uso y no llegan a los centros de compostaje. Los empaques reciclados utilizan menos recursos y tienen un menor impacto de huella de carbono en el ambiente. En PGSA creemos en el concepto de mejor continua y es por esto que siempre estamos en busca de la última tecnología alrededor del mundo en nuestro sector. Nuestra misión es poder ofrecerles a nuestros clientes empaques 100% reciclados que impulsen el desarrollo sostenible y una verdadera economía circular. En la actualidad se usa muy poco material reciclado para empaques con alimentos por temas de inocuidad, sin embargo, esto está cambiando con el reciclaje químico que pasa por un proceso industrial especializado que transforma la materia prima nuevamente a grado alimenticio. Estas prácticas se están haciendo poco a poco más populares en Europa y están empezando en Estados Unidos y hay que impulsar esta nueva tecnología en Panamá.

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