- La ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivo del área de tecnología. Hoy es un asunto de reputación, continuidad del negocio y confianza, factores que pueden definir el futuro de cualquier organización.
Durante años las organizaciones concentraron buena parte de sus esfuerzos en proteger sus activos físicos y financieros. Sin embargo, en un entorno donde la información se ha convertido en uno de los recursos más valiosos, los datos representan hoy un activo estratégico que requiere el mismo nivel de protección.
Un solo incidente de ciberseguridad puede paralizar operaciones, comprometer información confidencial, afectar la confianza de clientes y aliados, generar sanciones regulatorias y poner en riesgo años de reputación construida.
Precisamente este fue el eje central del Coffee Talk «El ABC de la Ciberseguridad», un espacio que reunió a profesionales de distintos sectores para reflexionar sobre cómo fortalecer la resiliencia digital de las organizaciones y comprender que la prevención es la mejor estrategia frente a un riesgo que evoluciona todos los días.
Durante la sesión, Agustín Valdés, Consulting & Cybersecurity Advisor en Dell Technologies y docente de la Universidad Tecnológica de Panamá, explicó que uno de los errores más comunes es pensar que la ciberseguridad pertenece únicamente al departamento de Tecnología de la Información (TI).
«La ciberseguridad encierra todos los riesgos tecnológicos que pueden afectar la continuidad del negocio. Al final estamos hablando de proteger las operaciones, la reputación, la confianza y la sostenibilidad de las organizaciones«, explicó.
Hoy prácticamente todas las organizaciones sin importar su tamaño o sector almacenan información de colaboradores, clientes, proveedores o beneficiarios. Esto significa que todas están expuestas.
Uno de los mensajes que dejó el encuentro fue que los impactos de un incidente no siempre se miden únicamente en pérdidas económicas.
Una brecha de datos puede provocar:
- pérdida de confianza de clientes y grupos de interés;
- interrupción de operaciones;
- sanciones legales y regulatorias;
- afectación reputacional;
- pérdida de oportunidades de negocio.
Valdés, destacó que estos riesgos incluso pueden cuantificarse antes de que ocurran, permitiendo a las organizaciones decidir cuánto invertir en prevención y cuáles medidas generan realmente valor.
«No todos los riesgos requieren la misma inversión, pero todos deben conocerse antes de que se conviertan en incidentes.»
Uno de los ejercicios más llamativos del Coffee Talk consistió en una simulación de phishing.
Los participantes recibieron un código QR aparentemente legítimo que, en realidad, llevaba a un sitio ficticio diseñado para demostrar lo fácil que resulta caer en un engaño digital cuando actuamos sin verificar el origen de un enlace.
La dinámica dejó un mensaje claro: la tecnología ayuda, pero el primer firewall continúa siendo el comportamiento humano.
La capacitación constante y la cultura organizacional son componentes tan importantes como cualquier software de seguridad.
La conversación concluyó con una idea que conecta directamente con la gestión sostenible de las organizaciones.
Así como hoy las empresas gestionan riesgos ambientales, sociales o de gobernanza, también deben incorporar los riesgos digitales dentro de sus procesos de gestión.
Proteger los datos ya no significa únicamente proteger sistemas; significa proteger personas, garantizar la continuidad de las operaciones y preservar la confianza que hace posible cualquier relación con colaboradores, clientes, proveedores y la sociedad.
Porque, en un mundo cada vez más digital, la verdadera resiliencia también se construye desde la ciberseguridad.
La pregunta ya no es si una organización puede ser víctima de un ciberataque. La verdadera pregunta es si está preparada para responder cuando ocurra.




