¿Cómo se comunica la sostenibilidad en medio de interrogantes, expectativas ciudadanas y crecientes exigencias de transparencia? Esa fue una de las preguntas que marcó la primera sesión del circuito Gestión Estratégica de la Comunicación Responsable, un espacio impulsado para fortalecer el papel de la comunicación frente a los desafíos actuales de reputación, sostenibilidad y confianza organizacional.
La jornada, realizada esta semana, reunió a representantes de más de 40 organizaciones, en un ejercicio colectivo de reflexión sobre cómo evolucionar las narrativas corporativas hacia modelos más honestos, estratégicos y sostenibles.
La primera sesión estuvo a cargo de Lis Maldonado, directora de Tonic Panamá, quien ofreció una mirada crítica sobre la transformación que atraviesa hoy la comunicación corporativa ante los nuevos estándares ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) y una ciudadanía cada vez más informada y exigente.
“La sostenibilidad sí se está comunicando, pero todavía predomina una lógica social y reputacional. Los contenidos asociados a integración estratégica y gestión de riesgos aún tienen menor presencia”, explicó Maldonado durante la sesión, al compartir hallazgos sobre cómo las organizaciones están abordando actualmente sus mensajes vinculados a sostenibilidad.
La conversación dejó sobre la mesa una verdad esperanzadora: las organizaciones no necesariamente lo están haciendo mal; el reto ahora es profesionalizar la manera en que cuentan lo que hacen. Más que sumar mensajes positivos, el desafío consiste en construir narrativas sustentadas en datos, contexto, métricas y evidencia verificable.
Hoy, la sostenibilidad está profundamente vinculada con la gestión de riesgos, la gobernanza, la rendición de cuentas y, sobre todo, con la credibilidad.
En un entorno donde consumidores, inversionistas y ciudadanía demandan mayor coherencia, comunicar ya no implica únicamente visibilizar iniciativas, sino demostrar impacto, reconocer desafíos y ofrecer información trazable.
A través de ejemplos internacionales y del análisis de tendencias regionales, la sesión también permitió comprender cómo el rol de quienes comunican dentro de las organizaciones está cambiando aceleradamente: de ser amplificadores de mensajes positivos a convertirse en gestores estratégicos de legitimidad, reputación y transparencia.
El espacio fue propicio para enfatizar que el enfoque no debe centrarse en señalar errores, sino en acompañar procesos de mejora. Porque si existe algo claro, es que hay intención de avanzar. Lo que muchas organizaciones necesitan ahora son herramientas, metodologías y espacios de aprendizaje que les permitan responder al gran “cómo”: cómo comunicar mejor, cómo sustentar narrativas y cómo hacerlo con mayor honestidad.
El circuito Gestión Estratégica de la Comunicación Responsable seguirá desarrollándose como un espacio de formación y construcción colectiva, impulsando conversaciones necesarias sobre el futuro de la sostenibilidad y el poder transformador de la comunicación.
Las próximas sesiones serán desarrolladas por Kenneth Barroso, Partner Advisory de BDO Panamá; Alejandra Aljure, directora de Corporate Affairs de LLYC Colombia; y Aurelia Garrido, directora ejecutiva de AED Costa Rica, quienes compartirán perspectivas regionales y experiencias sobre comunicación, sostenibilidad y reputación organizacional.
Una invitación abierta a que las organizaciones no solo comuniquen más, sino que comuniquen mejor: con propósito, transparencia y evidencia.

