Más del 60 % de los riesgos globales a corto plazo están hoy vinculados al clima, la economía y la tecnología. Lo debatido recientemente en Davos no solo describe ese escenario: anticipa las decisiones que marcarán la sostenibilidad empresarial en 2026 y los movimientos que las organizaciones deben comenzar a activar desde ahora.
Con esta premisa, Sumarse en alianza con Komunika Latam realizó el webinar “Macrotendencias globales y sostenibilidad 2026: perspectiva desde el World Economic Forum”, un espacio de conversación enfocado en los principales cambios del entorno global y su impacto en la sostenibilidad y la gestión de riesgos.
El análisis partió de los hallazgos del más reciente Informe de Riesgos Globales del World Economic Forum, que advierte sobre la intensificación de riesgos climáticos extremos, la desinformación impulsada por tecnologías emergentes, la fragmentación geopolítica y la presión económica derivada de crisis energéticas y financieras. Estos factores, lejos de operar de manera aislada, configuran un sistema interdependiente en el que los impactos pueden amplificarse con rapidez.
En este encuentro participó como panelista el equipo de KOMUNIKA, aportando una mirada estratégica sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan las organizaciones en un contexto de alta complejidad e interconexión. El panel contó con la participación de Paulina Rodríguez, Head de ESG Impact, Sostenibilidad & RSE de Komunika; Patricia Miralles, Head de Gestión de Riesgos y Manejo de Crisis de Komunika; y César A. Rodríguez, Senior VP Risk Consulting de Marsh, firma global especializada en consultoría de riesgos y corretaje de seguros. La moderación estuvo a cargo de Isaías Cedeño, director de Desarrollo Institucional de Sumarse.
Entre las tendencias que marcarán el 2026 se destacaron cinco ejes clave:
- Riesgo climático como variable financiera.
Los eventos climáticos extremos ya no son solo un tema ambiental, sino un factor determinante en la estabilidad económica, las cadenas de suministro y los costos operativos. Las organizaciones deberán fortalecer su análisis de escenarios climáticos y gestión de riesgos físicos y de transición. - Confianza como activo estratégico
En un entorno de polarización, desinformación y escepticismo institucional, la confianza se concentra en lo cercano. Paulina Rodríguez señaló que “hoy la desconfianza, la polarización y el pesimismo están marcando el ánimo social, y en ese contexto la confianza se está concentrando en lo cercano. Para muchas personas, esa confianza se deposita especialmente en ‘mi empresa’ y en ‘mi CEO’. Eso es una enorme responsabilidad, pero también una oportunidad estratégica”. La coherencia, la transparencia y la trazabilidad de datos serán determinantes para sostener legitimidad. - Gestión integral del riesgo
Patricia Miralles enfatizó la necesidad de abordar los riesgos como un sistema interdependiente. Un evento geopolítico puede escalar hacia impactos económicos, reputacionales o regulatorios. La visión fragmentada ya no es suficiente: la gestión debe ser transversal y anticipatoria. - Tecnología y gobernanza de datos
El avance de la inteligencia artificial y las plataformas digitales trae oportunidades de eficiencia, pero también desafíos éticos y regulatorios. La gobernanza tecnológica será un elemento crítico para proteger reputación y competitividad. - Sostenibilidad como ventaja competitiva
Más allá del cumplimiento normativo, integrar criterios ESG en la estrategia corporativa permite anticipar exigencias regulatorias, atraer inversión y fortalecer la resiliencia organizacional. En 2026, la sostenibilidad se consolida como un eje de decisión estratégica, no como un área aislada.
Desde Sumarse se resaltó la relevancia de impulsar estos espacios de análisis y diálogo para la membresía, como plataformas clave para fortalecer capacidades y promover una visión compartida frente a los desafíos globales. En un entorno marcado por alta incertidumbre y transformación acelerada, contar con instancias que permitan interpretar el contexto con claridad, anticipar escenarios y traducir tendencias complejas en decisiones estratégicas se vuelve fundamental para la sostenibilidad y resiliencia de las organizaciones.
El mensaje fue claro: las macrotendencias no son predicciones lejanas, sino señales activas que ya están impactando decisiones empresariales. La pregunta para 2026 no es si las organizaciones enfrentarán estos desafíos, sino qué tan preparadas estarán para gestionarlos estratégicamente.



