En días pasados, Panamá fue sede del X Foro Regional sobre Empresas y Derechos Humanos, un espacio que reunió a representantes de gobiernos, organismos internacionales, empresas, academia, organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas y otros actores clave de América Latina y el Caribe para reflexionar sobre los avances, desafíos y oportunidades de esta agenda en la región.
La décima edición del Foro tuvo un significado especial al conmemorar los 15 años de la adopción de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos (PRNU), considerados el principal marco internacional para orientar el respeto de los derechos humanos en el contexto de las actividades empresariales. Este aniversario representó una oportunidad para hacer balance de los avances alcanzados y, al mismo tiempo, renovar el compromiso frente a los desafíos que persisten en la región.
Durante las diferentes sesiones, paneles y espacios de diálogo, los participantes abordaron temas relacionados con la debida diligencia en derechos humanos, la gestión responsable de las cadenas de valor, la transición energética justa, los impactos ambientales, los derechos laborales, la inclusión y la diversidad, así como la importancia de fortalecer la confianza entre empresas, comunidades y otros grupos de interés.
Uno de los principales mensajes que dejó el Foro fue que la conversación sobre empresas y derechos humanos ha evolucionado significativamente durante los últimos años. Si bien en sus inicios gran parte de los esfuerzos estuvieron enfocados en sensibilizar sobre la responsabilidad empresarial en esta materia, hoy la discusión se centra cada vez más en cómo fortalecer la implementación de políticas, procesos y mecanismos que permitan prevenir, identificar y gestionar impactos sobre las personas y los territorios.
En este contexto, Karla Mola, directora ejecutiva de Sumarse, destacó que el respeto por los derechos humanos debe entenderse como un elemento fundamental de la gestión empresarial y no como una iniciativa aislada.
“Los derechos humanos no son un tema adicional dentro de la sostenibilidad. Son el fundamento sobre el cual construimos organizaciones responsables, competitivas y capaces de generar valor sostenible en el largo plazo. Hoy la conversación es distinta: ya no estamos debatiendo si las empresas tienen responsabilidades en materia de derechos humanos; estamos debatiendo cómo fortalecer su implementación”, señaló.
La directora ejecutiva de Sumarse resaltó además que los avances alcanzados durante estos quince años son evidentes. Cada vez más empresas incorporan procesos de debida diligencia, fortalecen sus mecanismos de rendición de cuentas e integran los derechos humanos en sus sistemas de gobernanza, gestión de riesgos y toma de decisiones. Sin embargo, también advirtió sobre la necesidad de continuar fortaleciendo capacidades, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, que representan una parte fundamental de las economías y cadenas de valor de la región.
Otro de los aspectos destacados durante el Foro fue la importancia de comprender la debida diligencia como un proceso continuo de mejora y aprendizaje. Los participantes coincidieron en que la gestión de los derechos humanos no puede limitarse al cumplimiento de requisitos o a la elaboración de informes, sino que requiere escucha activa, diálogo permanente y acciones concretas que permitan generar resultados sostenibles en el tiempo.
Asimismo, se enfatizó la necesidad de fortalecer las relaciones de confianza con las comunidades y otros grupos de interés. La construcción de confianza requiere transparencia, coherencia y una presencia constante en los territorios, reconociendo que las comunidades desempeñan un papel fundamental para comprender los impactos reales de las actividades empresariales y contribuir a la construcción de soluciones sostenibles.
Las discusiones también evidenciaron la creciente conexión entre la agenda de derechos humanos y otros desafíos globales, como la acción climática, la transformación digital y la transición energética. En este sentido, se destacó que cualquier transformación económica o tecnológica debe colocar a las personas en el centro de las decisiones para garantizar que los beneficios del desarrollo sean inclusivos y equitativos.
Quince años después de la adopción de los Principios Rectores, el mensaje es claro: el respeto por los derechos humanos forma parte de la manera en que las organizaciones generan valor, construyen confianza y contribuyen al desarrollo de sus sociedades



