Panamá frente a los desafíos del desarrollo humano: poner a las personas en el centro

  • El crecimiento económico cuenta una parte de la historia. El desarrollo humano invita a mirar el resto: las capacidades, oportunidades y libertades de las personas.

Hablar de sostenibilidad es hablar de mucho más que indicadores ambientales, económicos o de gestión. En su centro están las personas: sus capacidades, su bienestar y las oportunidades que tienen para participar plenamente en el desarrollo de sus comunidades y del país.

Con esta mirada, Sumarse abrió el foro: “Panamá frente a los desafíos del desarrollo humano”, un encuentro que puso sobre la mesa una pregunta esencial: ¿cómo medimos el progreso de una sociedad y, sobre todo, para quién estamos construyendo ese progreso?

La conversación contó con la participación de Gabriel Boyke González, oficial nacional de programas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quien presentó una mirada sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y los principales desafíos que enfrenta Panamá.

Desde su creación en 1990, el IDH busca poner a las personas en el centro de la medición del progreso de una sociedad. Su enfoque parte de una idea sencilla, pero profunda: el desarrollo no puede medirse únicamente por el crecimiento económico, sino también por la capacidad de las personas para ampliar sus oportunidades, ejercer sus libertades y mejorar sus condiciones de vida.

Durante la sesión se abordó la llamada “paradoja del crecimiento”, en la que el avance económico puede coexistir con niveles persistentes de desigualdad. En el caso de Panamá, el país ha mostrado una evolución positiva en sus indicadores de desarrollo humano, con un retroceso asociado al impacto de la pandemia. Sin embargo, esta trayectoria no elimina las brechas que continúan marcando la experiencia de distintos grupos y territorios.

La conversación también permitió explorar algunos de los factores que pueden profundizar o transformar estas desigualdades. Entre ellos, el cambio tecnológico, que representa simultáneamente una oportunidad y un desafío; el uso responsable de los recursos naturales; la protección del ambiente y la necesidad de generar capacidades que permitan a las personas aprovechar realmente las oportunidades disponibles.

Más que presentar cifras, la sesión invitó a leerlas con una mirada diferente. Detrás de cada indicador hay personas, historias y oportunidades que no siempre se distribuyen de la misma manera.

Para Sumarse, abrir este tipo de conversaciones forma parte de su misión de liderar el desarrollo del conocimiento necesario para construir una comunidad socialmente responsable y sostenible. Porque comprender dónde estamos es el primer paso para decidir hacia dónde queremos avanzar.

Y si la sostenibilidad busca construir un futuro posible, la pregunta inevitable es también humana: ¿qué condiciones necesitamos crear para que más personas puedan ser parte de ese futuro?