Panamá comienza a enfrentar un cambio demográfico. El país registra actualmente cerca de cinco personas mayores de 60 años por cada 10 menores de 15, mientras que más de la mitad de su población supera los 30 años. Este escenario invita a volcar la mirada hacia la economía del cuidado como un eje estratégico para el desarrollo sostenible y la competitividad.
Sumarse, en alianza con INCAE Business School, celebró el foro «El valor estratégico del cambio generacional: corresponsabilidad e innovación en la economía del cuidado» para que, respaldado por datos, se apuntara hacia la necesidad de anticipar soluciones desde una perspectiva intersectorial.
“La discusión sobre el envejecimiento no puede quedarse en las presiones que genera sobre los sistemas de salud o pensiones. También hay que entenderla como una oportunidad”, planteó Andrea Prado, profesora de INCAE. A su juicio, el crecimiento de la población mayor abre un nuevo segmento de mercado que demandará productos y servicios específicos, lo que exige innovación y adaptación por parte del sector productivo. “El futuro ya llegó, hay que abordarlo con urgencia y esto se trabaja desde el principio de corresponsabilidad, añadió.
Isaías Cedeño, director de desarrollo institucional de Sumarse, situó la conversación en una dimensión más amplia. Advirtió que el envejecimiento impacta directamente en la calidad de vida, pero también en la productividad y la competitividad del país. “Tenemos que pensar en estrategias que garanticen acceso a servicios básicos y bienestar para una población que, hoy tiene 30 años, pero que va a envejecer”, señaló.
De igual forma, subrayó además el peso de las labores de cuidado no remuneradas, que recaen mayoritariamente en mujeres, limitando su participación en el mercado laboral. Desde la óptica de Sumarse, abordar este desafío no solo responde a criterios de equidad, sino también a la necesidad de fortalecer el capital humano y la sostenibilidad económica.
Por su parte, María Inés Castillo, Co-Chair del Silver Economy Forum LATAM en Panamá, quien trasladó la discusión al ámbito empresarial. «Si no gestionamos adecuadamente este tema desde las organizaciones, vamos a perder el capital humano productivo del país, especialmente en un contexto donde conviven varias generaciones en los espacios de trabajo”, indicó.
La economía del cuidado, coincidieron los participantes, se perfila, así como un elemento transversal que conecta desarrollo social y crecimiento económico. Para Panamá, el desafío pasa por convertir esa realidad demográfica en una oportunidad sostenible.



