Reforestar también es reimaginar el compromiso de BAC con el medioambiente

En un contexto donde la sostenibilidad empresarial exige pasar de la intención a la acción, las organizaciones tienen el desafío de integrar sus compromisos ambientales al corazón de su estrategia. Para BAC Panamá, este camino forma parte de una visión más amplia: reimaginar la banca como una plataforma capaz de generar valor económico, social y ambiental de manera simultánea.

Bajo su estrategia de Triple Valor, BAC impulsa iniciativas que buscan responder a los retos del país desde una mirada integral. Una de ellas es la adopción de una parcela de reforestación en el Parque Nacional Camino de Cruces, un proyecto que inició en 2021 y que hoy, años después, continúa consolidándose como un esfuerzo sostenido de restauración ecológica, voluntariado corporativo y educación ambiental.

La iniciativa se desarrolla en alianza con Adopta Bosque Panamá, Leafsinc y el Ministerio de Ambiente, y tiene como propósito contribuir a la recuperación de ecosistemas, la conservación de la biodiversidad y la compensación de la huella ambiental del banco. Desde su inicio, BAC ha realizado jornadas periódicas de voluntariado que han permitido la siembra de más de 7,000 árboles en la parcela adoptada, incidiendo directa y positivamente en la sostenibilidad de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá.

“Esta es una de esas iniciativas que a todos en BAC nos emociona. Con este voluntariado superamos los 7,000 árboles sembrados, reflejando así la coherencia entre nuestra estrategia Triple Valor con nuestras acciones. Aquí no llegamos a tomarnos una foto sino a sembrar un mejor futuro”, Marta González – Directora de Relaciones Corporativas y Sostenibilidad en BAC Panamá.

Más allá de las cifras, el valor de este proyecto está en su continuidad. La restauración ambiental requiere tiempo, seguimiento y corresponsabilidad. Por eso, las jornadas de siembra no son actividades aisladas, sino parte de un proceso que combina la plantación y mantenimiento de especies nativas como jobo, espavé, guayacán y nazareno, seleccionadas por su aporte a la regeneración del bosque y al fortalecimiento de la biodiversidad local.

El proyecto también incorpora acciones de economía circular, como el uso de materiales reciclados para la señalización de una de las parcelas, incluyendo plásticos provenientes de tarjetas en desuso. Este componente permite conectar la gestión ambiental con decisiones operativas concretas, demostrando que la sostenibilidad puede integrarse en diferentes dimensiones del negocio.

Otro elemento clave ha sido la participación de los colaboradores, a través del voluntariado corporativo, BAC Panamá promueve una cultura interna donde la sostenibilidad se vive desde la acción. Cada jornada permite que los equipos se involucren directamente con el entorno, comprendan el valor de la restauración forestal y se reconozcan como parte de un compromiso sostenido y coherente con el impacto positivo como una forma de hacer banca que trasciende la relación financiera tradicional.

Reimaginar la banca implica entender que el valor de una organización no se mide únicamente por sus resultados económicos, sino también por su capacidad de contribuir al bienestar de las personas, las comunidades y los ecosistemas. Desde esa visión, la parcela de BAC en Camino de Cruces representa mucho más que un espacio reforestado: es una expresión concreta de cómo el Triple Valor puede traducirse en acción, colaboración y sostenibilidad de largo plazo.