Violencia digital contra las mujeres: el rol clave del sector privado en su prevención y respuesta

Por: Markova Concepción Jaramillo, Exministra de Desarrollo Social, Ex Embajadora de Panamá ante la Organización de las Naciones Unidas.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, resulta imprescindible fortalecer y profundizar los esfuerzos destinados a combatir este flagelo que limita el ejercicio pleno y el disfrute efectivo de los derechos de las mujeres. La violencia contra la mujer —definida por la Convención de Belém do Pará[1] como cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público como en el privado— constituye una grave vulneración de derechos humanos y un desafío permanente para toda la sociedad. La necesidad de reconocer la magnitud del problema es el primer paso para avanzar hacia entornos más seguros, igualitarios y libres de discriminación.

Este año 2025, la campaña global de ONU Mujeres pone el foco en un ámbito que ha adquirido creciente importancia: la violencia digital contra mujeres y niñas. Bajo el lema “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”, la iniciativa busca visibilizar las múltiples formas de agresión que se ejercen en entornos digitales y movilizar a toda la sociedad para prevenirlas, denunciarlas y erradicarlas. Se trata de un llamado a la acción colectiva para garantizar que el mundo digital sea un espacio seguro, libre de odio y plenamente accesible para todas.

Es importante conocer algunos tipos [2] de violencia digital que impactan la vida de las mujeres: acoso sexual, acecho, zoombombing (intromisión en reuniones virtuales), doxing[3], discurso de odio misógino o generizado, y la difusión de información errónea y estrategias de posverdad o (astroturfing), que buscan crear la falsa impresión de apoyo generalizado). Además, la inteligencia artificial (IA) generativa intensifica esta violencia al facilitar la proliferación de abusos basados en imágenes y de videos pornográficos manipulados mediante deepfakes. Estas formas de discriminación, presentes en la vida cotidiana, se trasladan al ámbito digital, pasando de escenarios offline a online y reproduciendo las mismas violaciones a sus derechos.

En la actualidad, las mujeres jóvenes [4] son particularmente vulnerables a este tipo de violencia en línea. Por ello, resulta fundamental que las empresas asuman un rol activo y colaborativo en la creación de espacios de sensibilización que permitan comprender estas dinámicas y las nuevas manifestaciones de violencia digital hacia las mujeres. Ser una empresa socialmente responsable implica promover entornos de diálogo y sensibilización sobre el tema, impulsar la alfabetización digital y brindar a las colaboradoras información clara y accesible para identificar estas formas de violencia y saber cómo actuar en caso de convertirse en víctimas.

La violencia contra la mujer se erige como un freno para alcanzar un verdadero desarrollo humano sostenible. Cuando una sociedad permite, normaliza o minimiza estas agresiones, compromete su capacidad de crecer de manera equitativa y democrática. Por ello, la articulación de medidas firmes y coordinadas por parte de todos los sectores —instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, empresas y ciudadanía— se vuelve una tarea urgente e impostergable. Solo mediante la acción conjunta es posible construir espacios donde todas las mujeres puedan vivir seguras, con dignidad y autonomía.

[1] Organización de los Estados Americanos. (1994). Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará). Belém do Pará, Brasil.

[2] Naciones Unidas. (2024, 8 de octubre). Intensificación de los esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas: violencia contra las mujeres y las niñas facilitada por la tecnología (Informe del Secretario General, A/79/500). Asamblea General.

[3] Doxing: es la práctica de investigar, recopilar y publicar información personal o privada de alguien sin su consentimiento

[4] En algunos estudios se señala que la prevalencia de la violencia contra las mujeres y las niñas facilitada por la tecnología

va del 16 % al 58 % y que las mujeres más jóvenes son las más afectadas, en particular las de la generación Z (nacidas entre 1997 y 2012) y las milénicas (nacidas entre 1981 y 1996).

Hicks, J. (2021, 8 de octubre). Global evidence on the prevalence and impact of online gender-based violence. Institute of Development Studies.

Véase https://onlineviolencewomen.eiu.com/ .