PANAGUA: el agua no tiene sustitutos o alternativas

El pasado 22 de marzo, como cada año, se celebró el Día Mundial del Agua. El objetivo es recordar la relevancia de este líquido esencial y concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible No 6: Agua y saneamiento para todos antes de 2030. La Organización de las Naciones Unidas, destaca en su página web que, a pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2 200 millones de personas viven sin acceso a agua potable.

En el mundo 1 de cada 3 personas viven sin agua potable. Este año el lema de este día es ¿Qué significa el agua para ti?, el cual busca destacar que el valor del agua es mucho más que su precio: el agua tiene un valor enorme y complejo para nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y la integridad de nuestro entorno natural. Si pasamos por alto alguno de estos valores, corremos el riesgo de gestionar mal este recurso finito e insustituible.

Para abordar este importante tema contamos como pluma invitada con Estibali M. Wilkie, Máster en Biología, Gestión de Calidad de Agua, quien nos da un contexto país, así como, hace un importante y reflexivo llamado a la acción.

Aproximadamente 97.5% del agua del planeta está disponible en el mar, por otro lado, el agua dulce continúa siendo un recurso abundante pero finito y vulnerable, cuya distribución es aún menos equitativa que la del agua salada. Nuestro planeta cuenta con aproximadamente 35 millones de km³ de agua dulce. De acuerdo a la perspectiva global, Panamá cuenta con el 0.1% de agua dulce superficial a nivel mundial.

“Abundancia de agua”, “nos bañan dos mares” “somos bendecidos”, todos crecimos escuchando y repitiendo esto, pero la realidad no es tan bonita. Panamá ya desde hace décadas viene presentando ciertas situaciones con su recurso hídrico, que se agravan cada vez más. Desde mi óptica, el problema se centra en cuatro vertientes principales: recurso de agua, disponibilidad, contaminación y mal uso.

Aún con la gran disponibilidad hídrica con que cuenta Panamá, gracias a sus características geofísicas y climáticas, cuenta con 500 ríos en todo su territorio, precipitaciones promedio de 2.924 milímetros al año —la segunda más alta del hemisferio occidental— y una disponibilidad de agua dulce de 119.5 mil millones de metros cúbicos de los cuales se utiliza solo el 25.8% aproximadamente. Estimaciones del incremento de la demanda de agua al año 2050, prevén un excedente superior al 50% de esa disponibilidad.

Con toda esta dicha, tenemos la alerta de que este recurso hídrico se está viendo vulnerable, lo que conlleva a un riesgo para la salud y la economía del país siendo el agua recurso principal para la operación del canal de Panamá, nuestro principal motor económico. El Dr. Guillermo Castro señala que, “enfrentamos grandes retos, poca participación en la gestión del recurso hídrico, falta de protección del agua y las cuencas, exceso de consumo, aunado al Cambio climático¨

Por lo que Panamá ha incluido su rol en el papel del agua en los objetivos de desarrollo sostenible: AGUA LIMPIA Y SANEAMIENTO, tomando acción con el desarrollo del Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050: Agua para todos, Alianza por el millón, Proyecto de Saneamiento de Panamá, con una visión integral que apoyamos y busca alcanzar el 100% de cobertura sostenida con agua de calidad y servicios básicos, garantizar disponibilidad hídrica, restaurar y mantener saludables las cuencas hidrográficas, y mantener en condiciones funcionales la infraestructura nacional de agua y saneamiento e incluso evolucionar hacia una cultura de uso responsable y compartido del agua. Para ello es fundamental el desarrollo de una gobernanza eficaz y democrática, a través de la formación y el desarrollo de las capacidades. Además la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), está brindando apoyo técnico al Ministerio de Salud y demás instituciones del sector para fortalecer sus capacidades y técnicas, al igual que apoyar a la elaboración e implementación de Planes de Seguridad del Agua (PSA), que tiene como objetivo principal, el aseguramiento de las buenas prácticas de abastecimiento de agua potable, a través de la minimización de la contaminación de las fuentes de agua, reducción de la contaminación por medio de procesos de tratamientos, fortaleciendo la gestión del agua desde la cuenca hasta su destino final.

Los vínculos entre agua, ambiente y desarrollo sostenible son muchos y muy estrechos, requieren de políticas coherentes e integradas y estrategias innovadoras. Las interacciones entre ellos pueden facilitar o dificultar nuestros esfuerzos por construir comunidades estables y garantizar una vida digna para todo

Podemos hacer mucho para mitigar nuestra huella en el planeta, por ejemplo, invirtiendo en energía renovables; pero, a diferencia de la energía, el agua no tiene sustitutos o alternativas. Por eso no podemos gestionar este recurso en el futuro como lo hemos hecho en el pasado o en el presente. No podemos crear el agua, solo la podemos administrar. Nuestro planeta tiene suficiente agua para todos nuestros múltiples propósitos si la manejamos con respeto y la compartimos solidariamente. En cada paso por su ciclo natural, el agua puede ser usada, reusada, recirculada y compartida varias veces por nosotros, nuestros hijos y sus hijos.  Ya es hora de despertar y apartar el pensamiento de que el agua siempre estará para nuestras necesidades, no al ritmo que vamos, no sin educar a nuestros niños desde pequeños a crear la conciencia adecuada, no si seguimos con la mala práctica de tener a los ríos como depósito de basura, no si seguimos haciendo la vista gorda y seguir caminando, cuando el problema es de todos y causado por nosotros mismos; ¿ya pensaron vivir sin agua?

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@estibaliwilkie

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